sábado, 6 de octubre de 2018

Otro

Tiempos que cambian, que vuelven hacia el centro en espiral. Con intensidad. Con bravura. Con honestidad. Sabores que inundan hasta el llanto. Aromas que despliegan las alas para no regresar. Colores que brotan desde el interior y disparan hacia otros mundos. El presente que aquí está. Todo vuelve, todo vuelve a empezar. Este instante, el mismo, no. Otro quizás.

domingo, 8 de julio de 2018

Tocar un árbol hoy

Un tiempo que nos debemos dedicar. Un momento que no podemos dejar pasar. En cada día, cada semana, mes, o año, lo que cada uno pueda y quiera regalarse. El contacto con el origen, con aquello que aún permanece tal cual fue diseñado por su naturaleza. Permitirse que nuestra mano llegue sin que por eso tenga que modificarlo, es hoy un acto de gran valor. A través suyo podemos mirar, podemos recibir la luz del sol, podemos sentir una textura original y diferente al cotidiano. Tengamos más de estos hábitos, y menos de los otros, y observemos cuánto mejor podemos sentirnos cada vez que lo hacemos. Un instante para toda la vida... tocar un árbol hoy.

lunes, 30 de abril de 2018

Encuentro

Aproximándose a un amplio espacio verde de esta gran ciudad, me detengo una tarde de otoño y dejo mi mente volar, me dejo desconectar y me permito no estar atento a nada. Asimismo observo como mi mirada se relaja, se desenfoca, mira de forma diferente a lo habitual. Mis músculos se aflojan, el aire circula y llena mis pulmones más a fondo que nunca. El aroma y el sabor de un buen café se hace sentir más y más que en cualquier ocasión. Y así es como siento encontrarme, conmigo mismo, sin miedos, sin nada que reprochar o demandar. Es un encuentro cercano, sin titubeos, sin llegadas tarde, sin cancelaciones, sin mensajes, sin tildes, sin compromisos, sin frases hechas, sin no saber qué decir... porque no hay nada que decir, porque de verdad y finalmente está todo bien, y cuando está todo bien no hace falta preguntarlo. Es un encuentro, es mi encuentro.

domingo, 18 de marzo de 2018

Recuérdame

Un mundo que es vasto y dividido entre los vivos y los muertos puede fusionarse a través de las notas de una guitarra. Es así como Miguel, nuestro joven protagonista, interpreta la emblemática melodía creada por quien fue su tatarabuelo al tener que abandonar sus tierras. Gracias a ella logra que su bisabuela Coco recuerde a su papá, Héctor, minutos antes de que se extinga por completo tras haber sido olvidado en el mundo de los vivos.

Así describo la rama central de esta fascinante película que nos conmueve con sus personajes, sus colores y su estilo musical tan particular. No sería extraño que al pasar los años podamos recordarla por estos elementos inconfundibles, y no descarto que sea llevada al teatro en algún momento.

Sigamos apoyándonos en el arte, en los sonidos, en la música...
Crucemos el puente.
Mientras alguien nos recuerde, estaremos vivos.

domingo, 4 de marzo de 2018

Villa Pehuenia, aquí y ahora

Silencio. Verdadero silencio. Oídos que van acostumbrándose a la ausencia de innecesarios ruidos. Un aquietado lago, manto de plata que rodea la casa, más conocido como Aluminé, es quien une cada isla a mi alrededor. Un sol que quiere decirnos algo, después de la lluvia matinal, y después de haber estado en lo alto y en pleno fulgor durante días, se refleja como cristales en las aguas que pasan. Pájaros, conejos, los perros de la casa, son parte de la alegría de este lugar al que llamamos Villa Pehuenia, un sitio de ensueño, lleno de magia, paz y felicidad. Sensación de aplomo, de que uno es uno con el lugar, de que el verdadero ser aflora y se explaya auténtico, se encuentra consigo mismo, sin ficciones, sin engaños, sin ataduras, libre de toda rutina.

No tengo cómo describir de mejor manera este rincón en el mundo, que me recibe y aporta energías cada vez que lo visito. Me purifica, aquieta y renueva mi mente. Me permite descansar los cinco sentidos, me recuerda lo que era la lectura, la escritura, la contemplación, la distancia, el silencio, los latidos, la verdad, la conexión con uno mismo, el ser.

Mi existencia es aquí y ahora, Villa Pehuenia, en este domingo que soy, siento y existo.

sábado, 6 de enero de 2018

Los unos que hablan de los otros

Cada vez son más los hechos que generan múltiples versiones sobre sí mismos. Cada vez mayor confusión, mayor incertidumbre sobre cuál es la verdad. Cada vez más son las personas dedicadas a hablar sobre la vida de otras, a opinar sobre sus cualidades, sus defectos, sus cuerpos físicos, y sobre banalidades que no hacen a nada.

Todas estas energías ocasionan roces y malestares entre personas que quieren vivir armoniosamente. Personas que hoy se acuestan a dormir en calma mañana tendrán un malentendido por resolver entre dos más de su especie. Justamente, por los unos que hablan de los otros.

Me pregunto si tan aburrido les resulta el mundo... si tan insulsa les es la propia vida como para que a consecuencia de ello jueguen a tejer historias entre los otros.

No es odio lo que me genera. Tampoco rencor. El sentimiento que me inunda es inexplicable. Es cuestionarme por qué siendo simple la vida, los otros la complejizan de esa manera.

A todos ellos, les digo, una mirada a tiempo hacia el interior y sin dudas alcanzarán un nivel de paz que hasta ahora poco conocen. Porque los unos que hablan de los otros, ya han dejado de ser unos.

Espacios

Pienso en algo más visual que el tiempo, en algo más tangible que el paso de las horas, y pienso en el espacio. Una intersección única de sitio, posición, ubicación y nuestra mirada que todo lo transforma.

¿Cómo son esos espacios realmente? ¿Es así tal como lo vemos? ¿Era de otra manera tiempo atrás? ¿Es espacio o es tiempo lo que ven nuestros ojos? Todas preguntas que encuentran más de una respuesta en el infinito mundo de la metafísica. ¿Archivan los espacios todo lo que sucede en ellos? Cuando nos encontramos en un lugar donde poco tiempo atrás hubo gran cantidad de gente, y ahora nadie, ¿qué percibimos? ¿Podemos entonces separar el espacio del tiempo o estamos hablando de una misma cosa?

Cualquier espacio-tiempo puede ser finito o infinito, ya que hablar de infinitud supone no saber donde algo termina, y dado esto puede terminar en algún punto que desconozcamos. Y, como contrapartida, hablar de finitud indica que un espacio termina, cuando en realidad nunca lo hace, siempre sigue más allá. Por tanto puede tratarse de un límite existente dentro de las convenciones de nuestro lenguaje.

Diría que, asumiendo el tamaño que tenemos en relación al espacio conocido hasta el momento, moderemos las divagaciones y nos centremos en el espacio que nos fue dado para nuestra vida.

lunes, 1 de enero de 2018

El mejor lugar para transitar

Y se va yendo otro de los años transitados... Festejo la llegada de uno nuevo, y festejo también la existencia de todos los vividos. Diré que no existe el año ideal, cada uno es particular y diferente a los otros. Cada uno nos deja aprendizajes y valores, nos gratifica y nos sacude, haciendo que usemos nuestra experiencia para seguir saliendo ilesos, apostando a la vida. Mi mayor deseo es agradecer a la vida por todo lo que me da. No esperar un año mejor, sino que uno mismo pueda dar lo mejor de sí para hacer de su año el mejor lugar para transitar.


sábado, 5 de agosto de 2017

No estamos perdidos

5/8 - 1 am. Por segunda vez termino de ver el ciclo de la serie Lost. No puedo dejar de relacionar estos números de fecha y hora de finalización con el tan nombrado vuelo 815 de Oceanic. ¡Esto no es casualidad! Como tampoco lo son las cosas que ocurren a diario. Cuando al cruzarte con alguien en la vida que luego será tu compañero/a sentimos esa conexión, esa sensación de re-encuentro, donde todo ya está dicho antes de la primera palabra. Donde sabemos que esto ya pasó o que simplemente es una continuación.

Algo o alguien, sino uno mismo, en otro tiempo, en otra existencia, ha resuelto a través de sus actos que hoy esté pasando lo que pasa. Decisiones tomadas antiguamente van marcando el destino que vendrá. Lo que pasó, pasó. Y lo que hoy pasa es lo que debía pasar. Es así de perfecto. Desde un cruce ocasional con alguien que sólo nos mira o nos consulta una dirección y nosotros estamos allí para ayudarlo, porque eso debía ser así desde siempre, hasta la elección de esa persona que nos acompañará en la vida. Esta idea es la que transmite la serie.

No estamos "perdidos". El tiempo y el destino se encargarán de volver a encontrarnos. De ser como tenga que ser.

domingo, 25 de junio de 2017

¿Para qué?

Una pregunta que abre la mente a pensarse no como una máquina que acciona sin dirección, sino como una estructura capaz de cuestionarse hacia dónde va con su accionar. De cero a diez pueden variar la cantidad de segundos que pasen hasta encontrar respuesta, siendo cero el que remite a personalidades más impulsivas y decididas, y diez el que concierne a personas más contemplativas. Ningún tiempo de respuesta es malo, siempre que la encontremos, y siempre que cumplamos nuestras acciones para algo que sepamos qué es y cuyas consecuencias sean las que nos acerquen a la felicidad.

Como ejemplo, escribo este texto para recordarlo siempre que lo necesite, para intentar no olvidar que soy capaz de decidir mis actos y hacia dónde quiero llegar con ellos, para evitar caer en manos de quien me invite al sinsentido, a obrar para su beneficio y bajo sus propias reglas. Eso no es lo que deseo, eso no conducirá a mi felicidad.

Por eso dejo estas palabras. Y también para invitar a reflexionar a todo aquel que concuerde con esta idea a que tome conciencia al menos una vez al día de lo que ha hecho y dejó de hacer, de las decisiones que tomó y de las que le fueron impuestas por otros. Y que se pregunte cuánto más cerca de su felicidad está respecto del día de ayer.

Gracias!

viernes, 23 de junio de 2017

Lo que deba ocurrir

Otro viernes por la mañana en Pasco, sintiendo como el mundo gira y evoluciona, como las semanas dan curso a más y más sentires. Un café que espera, un libro que aparece para acompañar, y un día plomizo que contradice lluvia con un leve sol que se asoma y que quiere salir por más que le cueste. Todo eso sucede aquí, en los alrededores de Pasco y en cuantos lugares más. Este es sólo un recorte, mi recorte de esta porción de realidad. Tantos otros instantes estarán siendo vividos con mayor o menor intensidad, sin conocerse y sin tocarse. Pero aún así coexisten, y son parte de esta existencia colectiva, donde todo lo que sucede aquí puede estar impactando en otro sitio de alguna manera. Está en manos del destino lograr el mejor resultado posible. Todo lo que ocurra, necesariamente e inevitablemente será lo que deba ocurrir. Sin más.

martes, 2 de mayo de 2017

Expresar


Necesidad de escribir, de expresar algo. Palabras, notas, movimiento, algo... Algo que alguien vaya a recibir en algún momento, cuando sea, cuando el destino quiera. En papel, en el aire, en las nubes, en la arena, en el agua... De cualquier manera. Pero expresar, con soltura, con consistencia, con valor, con decisión. No temer, no reprimir, trascendiendo, traspasando barreras. Ser libre, auténtico, independiente y vívido. Hacerlo por placer, por necesidad, o porque sí. Compartirlo... con un amigo, con la pareja, con el mundo, o con uno mismo. Ayer, hoy y siempre, nunca será tarde para expresar. Simplemente hacerlo, soltarlo, dejarlo ir. Porque al dejar ir, de alguna manera, se estará quedando.

domingo, 30 de abril de 2017

Más cerca

No llevaré conmigo aquellas cosas que me hagan daño. Dormiré acompañado de quien me genere confianza y bienestar, o dormiré solo. Jugaré juegos con quien sepa ganar y sepa perder. Tendré invitados, miles, siempre que al menos uno esté en silencio. A él lo escucharé con atención. Responderé toda pregunta que estimule a sentirse bien y en paz con uno mismo y con el entorno. Me nutriré del aire de las mañanas, sean soleadas o en lluvias. Haré lo que sienta, y quien lo cuestione estará un paso más lejos de mí que el día anterior. Hoy falta un día menos para cumplir nuestro sueño, si es que lo tenemos. Estamos siempre un minuto más cerca de mañana. Un minuto más lejos del ayer.

martes, 25 de abril de 2017

Vivencias

Hoy llovió. En casa, como hace tiempo. Vidrios empañados, música para meditar, luz tenue, son algunos de los signos presentes aquí y ahora. Se oyen pasar las páginas de un libro desde el dormitorio. Se siente la frescura de un mes de transición hacia el invierno. Otro invierno más, para recordar, para vivenciar, para proyectar... Imágenes que vuelven a mí, reviviendo momentos de años atrás, un primer capítulo que no olvidaré... Compartiendo, conmoviendo, uniendo fuerzas... Desde este lugar, desde este hogar, creciendo.

domingo, 19 de marzo de 2017

Flaco para otro

¡Estás más flaco! aclama una voz mientras el “flaco” (en adelante, “Flaco”) intenta acercarse al “otro” (en adelante, “Otro”) para consumar el saludo. Flaco sabe que esto ya lo escuchó más de una vez, tanto de Otro como de otros “otros”, y entiende por añadidura que, si esto fuese tan cierto, su volumen o masa corporal ya se hubiera reducido de tal modo que sería invisible para la especie humana. Y en tanto no es invisible, dado que todos los “otros” lo siguen viendo y siguen observado su “cada vez mayor flaqueza”, comprende que la premisa cae de lleno en el concepto de “muletilla”, en el universo de las opiniones ajenas que se desata en todo encuentro cuando “no se sabe bien qué decir”.

Agotadas las respuestas a esta inconsistente pero reiterada afirmación le siguen otros comentarios no mucho más felices como “¿estás comiendo bien?... ah... claro, ahora sos vegano, comés semillas...”. Y cuando finalmente Flaco intenta hablar y explicar, entre las risas de Otro y los otros, los beneficios de su alimentación, viene la reina de las preguntas: “¿vos todo bien?”. Cara de Poker: bien, bien, por suerte. Y le siguen: “¿el trabajo?” Bien, gracias.

Y... ¡vamos a la mesa! ¿Qué se sirve Flaco? Ensalada. ¿Qué pregunta Otro y otros?... “¿Ensalada?”  Y aquí risas generales. Y de nuevo a empezar. O sino, plan B: mutis y más risas.

 Cuestión que después, para Otro y otros vienen dolores, pesadez, hinchazón, y pastillas... muuuchas pastillas “sanadoras” y “necesarias” para aliviar los síntomas de la ingesta; y a la noche, obvio, las del sueño para poder dormir. A la mañana, el “cafecito” para “activar”, y el pan tostado que no puede faltar en un “buen desayuno”. Ahora de frutas ni hablemos, porque son indigestas. Y nueces, almendras, castañas... nooo, ¡jamás!, engordan.
Ahora te pido algo... Si te sentís Otro, no te sientas atacado por esta crónica y pensá un poco en TU situación. Y si te sentís Flaco, quedate tranquilo, estás haciendo bien las cosas y estás como debés estar.


domingo, 11 de diciembre de 2016

¿Qué pasa hoy?

No quiero volver y que todo vuelva a ser como entonces. Quiero que algo haya cambiado. Que los vínculos sean más sanos. Que las personas no generen tanta demanda. Que cada ser pueda ser más libre e independiente. Que cada uno construya y viva su vida lo mejor que pueda y no dañe a los demás. Que no estemos atados a las fechas y a los compromisos. Que demos más y pidamos menos, y que cuando demos sea a cambio de nada. Que amemos incondicionalmente. Que no hablemos de terrores y de pánicos para no seguir sembrándolos. Que hagamos lo que nos gusta sin darle explicaciones a nadie. Que estemos menos “complicados” y seamos más precisos con lo que nos pasa. Que no pongamos tantas excusas y seamos más genuinos. Que veamos la vida desde el lado bueno y no nos inventemos problemas. Que podamos sortear obstáculos en lugar de acumularlos. Que nos encontremos casualmente y no programadamente. Que nos veamos para reirnos y no para arreglar el mundo. Que existan más momentos que la noche del sábado. Que tomemos más “una calle” y menos “algo”. Que cuando tengamos sueño nos acostemos a dormir. Que cuando tengamos ganas de irnos nos vayamos. Que nos interroguen menos por nuestras elecciones. Que nos pregunten si somos felices y no cuánto hemos pagado por tal o cuál cosa. Que nos amemos y respetemos más. ¡Gracias!


sábado, 10 de diciembre de 2016

Sur, chocolate y aire puro

​El sur y su despliegue de climas hacen que cada día sea particular. Tardes grises, mañanas de sol, noches frías para cenar en la cabaña… cubren los gustos de una gran variedad de gente que viene a visitarlo.

Sus paisajes, lagos azules, el aire puro y fresco. Sus sabores a chocolate artesanal, un mate, un café recién hecho acompañan el gusto de sus huéspedes.

La Patagonia ofrece todo eso y más secretos en uno de sus sitios más mágicos llamado Villa Pehuenia, al sur de la provincia de Neuquén. Un lugar en el mundo que invita a conocer, a vacacionar y, por qué no, a transitar la vida que tenemos por delante.

viernes, 14 de octubre de 2016

Sin tiempo

El tiempo, los seres que transitan por él, los mismos que alguna vez lo crearon, hoy víctimas de su galopante paso y su apremiante fluir. Seres apresurados, que llegan tarde, que nunca llegan, que cambian el horario. ¿Es importante todo eso? Podemos parar, hacer un alto, pero también de esa manera estaremos dando cuenta del tiempo que tenemos encima de nuestros hombros.

Propongo olvidarse ahora mismo de que todo transcurre en un momento y quedarse con el momento en sí, con el aire que pasa frente a nosotros, con la compañía que tengamos a nuestro lado, con lo que estemos consumiendo o no, con el sonido del agua o el calor del sol en nuestra piel. Ellos son eternos porque así es nuestro deseo.

Llegar tarde ya no existe. Porque nada distinto ocurrirá si eso pasa. Las vidas seguirán cursando su ciclo. Las lunas seguiran creciendo y menguando. Nada cambiará. No llevemos ese peso en nuestras espaldas porque no nos permitirá ser felices. Reflexionemos un momento y veremos que nada cambia a nuestro alrededor. Respiremos. Sin más.

lunes, 10 de octubre de 2016

Escribir, existir...

Quiero escribir sin pensar qué. Quiero que nadie lo note. Quiero que lo encuentre quien deba encontrarlo. Alguien que alguna vez nació deberá cruzarse algún día con este texto. Cualquiera que sea, sin haberlo buscado, sin llamarlo, sin anunciarle que existe. Como los seres, que cuando se encuentran sin saberlo forman amistades, sociedades, parejas, relaciones más o menos duraderas.

¿Cuánto dura la relación con un escrito? ¿Su tiempo de lectura? ¿Su relectura? Un corta duración si es por eso. O puede extenderse a todo el tiempo que el lector retenga esas palabras en su memoria. Su inconsciente puede guardarlas toda una vida. Es más, puede trascender a vidas futuras y ser información para el día de mañana, una dosis mínima o esencial de su próxima existencia en este u otro mundo.

Quiero no pensar. Y que todo esto ocurra. Quiero existir y reexistir. A través de mis escritos, de mis nubes, de las palabras que digo y que callo. De esos silencios tan cuestionados. De esas soledades tan observadas. De esas cosas que nadie se anima a hacer.

Quiero escribir, existir.

sábado, 23 de abril de 2016

Si no, no importa

Reiteradas veces en lo que va del año recibí propuestas y pedidos interesantes, ya sea de trabajo o personales, pero sobretodo de gran necesidad de parte de quien los formula. Y me he chocado con que ante el menor cambio de opinión o una simple condición puesta de mi parte, y habiendo ya puesto manos a la obra en el asunto, me devuelven muy al pasar un “dejá, si te complica mucho no lo hagamos”, o cualquier otra combinación de palabras de ese estilo. Esto si es que no optan por el silencio como respuesta.

Ahora yo me pregunto… ¿Tanto esfuerzo, tantas neuronas trabajando y tanta voluntad puesta para que, de un momento a otro, el pedido decline irrevocablemente porque la otra parte argumenta que a mí se me complica? Dejando interpretar de esa forma que aquello tan deseado no lo era tanto entonces… Creo que, en tal caso, hay que empezar a asumir una seguridad mayor a la hora de acercar una propuesta, y si no se reúnen las suficientes ganas de encarar algo, mejor no hacerlo.

domingo, 10 de abril de 2016

Latiendo

Cambian algunos espacios, los de rutina, los que están a diario ante nuestros ojos. Intentamos renovarnos, conservando algunas cosas y alterando otras. Cambian nuestras ideas sobre el mundo, nuestra ropa, y nuestras sensaciones. Pero no cambia lo que sentimos hacia esa persona especial. La unión de las almas no cambia. Existe y existirá siempre. Eso es lo esencial, lo que no caerá jamás ante el paso del tiempo. Soplarán los más duros vientos y seguirá allí, latiendo.


lunes, 11 de enero de 2016

El sitio de la creación

Veo un buho que me mira, un bebé con una taza y una manzana en las manos, un gancho con forma de rana, un duende sentado en un parlante, un teléfono ya apagado, auriculares sobre el piano, las carpetas de una obra en construcción, tarjetas personales, un control remoto, un metro, una goma de borrar, una planta, y otra, y otra más... Y así se compone este cuadro de noche, con luz de fondo en la pared, que me despide hasta mañana, hasta un nuevo día.


domingo, 10 de enero de 2016

De recuerdos

Mirar una película ambientada años atrás y recordar cómo era todo antes. Descubrir esas cosas que hemos dejado de hacer, esos hábitos que quedaron en el olvido y tener ganas de volverlos al presente…

Más tarde, rememorar esos proyectos que encajonamos por ser más grandes de lo que podemos realizar, o por creer que así es…

Ponerse a tocar un piano, a escribir un blog, a desplegar el abanico de sitios abiertos durante toda la vida, y ver cómo la mayoría han quedado congelados… otros apenas fueron inaugurados y no se volvieron a tocar.

El entusiasmo que implica empezar algo nuevo hace que la historia quiera repetirse. Pero ya tantos han pensado lo mismo que no quedan casi nombres a disposición, algo que me trae nuevamente hacia aquí, al viejo devenir del tiempo. Y aquí me quedo, por ahora.

viernes, 1 de enero de 2016

Dejarse vivir

He visto que, donde ayer no había nada, puede haber nacido algo mientras dormíamos. Una incipiente naturaleza que aflora y sale a la luz para vivir aunque más no sea un día, mientras pueda. Así permanece y cumple su ciclo vital, mientras las ranas croan, los trenes pasan, las burbujas se forman y explotan, y los humanos… Los humanos piensan y hacen, hacen que piensan, o piensan hacer…  hagamos algo, pero hagamos el bien. Dejemos vivir. Dejémonos vivir.

jueves, 29 de octubre de 2015

Fin de un día

El fin de un día que empezó horas atrás y del que no fui testigo sino desde esta ventana de realidad. Entre gotas de sol y lluvia, entre sueños, vi las horas pasar. Ojos que no ven, corazón que sí siente. Ha sido el día de hoy. Hasta mañana.

lunes, 19 de octubre de 2015

La marea

Creatividad que existe en lo hondo del mar, emergiendo desde las profundidades, sosteniendo su respiración al límite de lo imposible, de lo impensado. Más cerca de la superficie, un nuevo oleaje la vuelve a sumergir. Ideas que salen como burbujas cargadas de aire y que se mezclan con la voraz tempestad del afuera, intentando llegar a tierra firme sin conseguirlo. La marea está brava, cargada de pensamientos, colores y matices que no lo abandonan. Se ha apoderado de ellos, hasta quien sabe cuando.

miércoles, 8 de julio de 2015

Nuestra verdad

Andar por dondequiera, cuando sea, sin tiempo…
No se hará tarde, no será temprano.
Iremos sin rumbo, sin marcas.
Todo lo demás puede esperar.

Tendremos la certeza de que esa es nuestra misión en el mundo.
Nuestra verdad.

domingo, 21 de junio de 2015

Veintiuno del seis

Un domingo, aunque no uno más. El sol desciende raudo hacia el horizonte, más temprano que cualquier otro día del año, dando paso así a una nueva estación. Pronto será de noche, y una taza de te también se va quedando vacía mientras estas letras aparecen en mi escrito. Todas señales de que el tiempo avanza, de que los minutos corren sin control como un ejército avasallante. Con seguridad y con razón habrá miles de familias reunidas en este día. Desde el lugar que hoy me toca, sólo puedo contemplar este sol, descendiendo raudo hacia el horizonte, más temprano, mucho más temprano que siempre.

sábado, 16 de mayo de 2015

Donde sea que estemos, tú y yo siempre veremos la misma luna

Otro escrito, extraído esta vez de la película ZEN, que remite a la idea de igualdad y conexión universal. Seas quien seas, tengas (o te hayan dado) más o menos poder, estés en la Argentina o en Japón, hay cosas que nunca cambiarán para tus ojos. Cambiarán los ojos de uien la mira, pero la luna será la misma.


jueves, 30 de abril de 2015

Soñar

Del afán de soñar un sueño, imposible o no, ningún humano sea quien sea puede escapar, así se presuma que lo haya alcanzado todo y haya logrado el máximo pilar en su vida. Siempre algo soñará. Es condición del ser.

viernes, 3 de abril de 2015

Inspiración

Dejar la mente en blanco, apagar las vías de comunicación por unos minutos y acercarse de nuevo a aquello que parece estar escapándose. Poner en marcha los motores de la percepción, estar alerta al más mínimo estímulo, un sonido, la brisa que mueve las cortinas queriendo entrar, el ocaso que llega...

La inspiración aparece. No se la puede llamar a gritos. Tampoco olvidarnos que está por ahí, mirándonos de lejos, dándose cuenta lo distraídos que estamos, ocupados de otras cosas, y cerrándole la puerta.

Un momento a la semana, unas horas dedicadas a la reconciliación con ese espíritu que nos mueve, nos hace escribir, crear, pintar, y ser.

Que no se vaya, que se quede.

viernes, 27 de marzo de 2015

Serás mi guía

Cuando el tiempo pase, y en el horizonte sólo esté la luna errante
Lágrimas por ti derramaré…

         Serás mi guía y cada noche yo también
         Veré la luna nacer.

miércoles, 28 de enero de 2015

La palabra, camino a la verdad

Cada vez que leemos o decimos un texto, cada vez que estamos frente a frente en cualquier situación de la vida, recurrimos a la palabra y a mirar a los ojos a alguien, a nuestro interlocutor. Algo que parece tan sencillo, pero que a la vez requiere un fuerte compromiso para hacer que lo que digamos sea verdadero.

Darse lugar a estas palabras, a estas imágenes que nuestra mente genera al decirlas, es lo que nos permite transmitirlas con la mayor fidelidad posible, tan iguales o similares a esa original fotografía que se nos revela al hacer o decir algo por primera vez.

Lo mismo, pero a la inversa, sucede al escuchar al otro. Si nos comprometemos fuertemente con su mirada, con su timbre de voz, con las palabras que emplea, con sus silencios, con su lejanía o proximidad física, nos conectaremos de manera indestructible y estaremos compartiendo las mismas emociones.

De esa manera, los otros podrán ver también todo aquello que nosotros veamos en nuestro relato, que ya no será un discurso vacío, sino un sinfin de imágenes convertidas en palabras.

Por último, quisiera destacar las rondas de conversación. Son momentos de reflexión compartida donde se practica tanto la opinión como la escucha de manera completamente respetuosa. Son esos diez minutos en los que cada uno tiene su oportunidad de expresar algo y ser escuchado. Poco y nada se reúnen las personas a charlar en rondas, en silencio, en paz, sino es por una comida de por medio, un cumplir años o cualquier otro motivo que justifique tal cosa. Pocas cosas hoy suceden en el vida fuera de las convenciones, y esto hace que se pierda o, más aún, que difícilmente se encuentre la verdadera esencia de las personas.

martes, 20 de enero de 2015

Un año más

Un año más de vida y un millar de instantes transitados de diferentes maneras, cada uno con su experiencia, con su huella imborrable. Mirar hacia atrás y ver las huellas dejadas, mirar hacia adelante y ver un camino por seguir… las dos cosas que le dan sentido al espacio donde estoy parado. Saber que el mundo no se detiene, como no se detendrán los latidos, como no se caerán las hojas de aquel árbol, y como no se secarán los mares. Y seguirá lloviendo, y seguirán mojándose los desiertos sin que nadie lo vea. Seguirán cayendo las rocas sobre las montañas y provocando estruendosos sonidos sin que nadie los oiga. Continuarán emanando perfumes las flores del campo sin que nadie los huella, y seguirán sus frutos creando sabores que nadie ha probado jamás. Pero no estaremos ya tan lejos de que el cielo, sin querer, toque nuestras manos.

Cada encuentro, un reencuentro













En el camino, en un mundo, en un mar…
El destino, que vuela, corre, llega, gira.
Nos mira, nos sigue, nos juega, nos desafía,
nos gana, nos tienta, nos pone a prueba.

Juguemos, ganemos, consigamos lo nuestro.
Volemos, festejemos.

Sigamos el camino.

Hagámoslo hoy, ahora…
Ayudándonos, hasta que debamos partir.

Y hagámoslo juntos, unidos,
en una misma dirección.

Bromas, problemas, ilusiones, decisiones.
Todos para uno.
En cada sitio,
en cada instante.

Un viaje…
Eso es la vida.

Pasan las horas, pasan las aguas,
como una foto..
Eso es la vida.

Mano a mano,
girando juntos,
vuelta a vuelta.
Andando, riendo…
Así haremos de cada encuentro, un reencuentro.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Sueños son

Se dice que no duran más de noventa segundos y que representan deseos inconscientes. Algunos son inconfundibles, otros muy ambiguos y algunos nos aterrorizan. ¿Qué son realmente los sueños y por qué aparecen en nuestras mentes? Si ya vivimos un constante flujo de imágenes durante las horas del día, ¿por qué surgen en ocasiones hasta el hartazgo, uno tras otro, en forma de persistentes pesadillas?

Podemos muchas veces interpretarlos, asociarlos con algún hecho o situación traumática que hayamos transitado o estemos atravesando actualmente. Podemos llegar a imaginar que aquello que soñamos se nos presentará ante nuestros ojos en las próximas horas, días, semanas… Tenemos la opción de creer que gracias a ese sueño estamos subsanando algo que no podemos curar en la vigilia. Y como estas, muchas teorías más.

Lo cierto es que, queramos o no, varias son las noches que soñamos. Algunos más, otros menos, otros nunca. Algunos dirán que lo hacen a voluntad, que lo pueden controlar, que pueden viajar a través de ellos…

Tanto se ha dicho de los sueños, que son en blanco y negro, que alargan la vida de la persona soñada, que cada sueño corresponde a un número de la suerte…

Difuso el límite entre sueño y realidad, como también entre mito y verdad. Y como quizás todo límite, o toda cuestión creada por el hombre que suponga una división estructural.

Aquí estamos, creo, transitando una vida terrenal y los sueños, sueños son.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Rojo árbol, azul manzana

De niños nos enseñan a dibujar. También nos dicen que empecemos dibujando una casa, y que esa casa tendrá un árbol al lado. Más tarde, nos darán colores para pintar, y nos explicarán que la copa de ese árbol debe ser frondosa y verde. Como patrón no está mal, ya que si miramos alrededor veremos árboles frondosos y verdes, en su mayoría. Aunque para esto debemos considerar estar en la estación y lugar ideales. Quiero decir con esto que, si observamos más allá, si vamos un paso más lejos de lo que nos inculcaron, descubriremos otros árboles, de otros colores y formas, quizás deshojados, y no por ello habrán dejado de ser árboles. Nuestras mentes deben abrirse, estar preparadas para toda clase y color. La imaginación es infinita, y la realidad, muy por el contrario a lo que suele decirse, lo es más aún. Rojo árbol, azul manzana.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Equipaje

Cuando vamos al trabajo, al club, cuando vamos de viaje, y a cualquier lugar donde nos traslademos en nuestro camino por la vida, llevamos con nosotros nuestro equipaje. Sea en la mano, en bolsos, maletas, casas rodantes, cualquiera sea su naturaleza, lo que tenemos, nuestras pertenencias van allí como una sombra de nosotros mismos. Eso es lo que somos, lo que hemos construido. En él dejamos nuestra huella, nuestra insignia. Lo llevamos y él nos lleva también. Jamás imaginamos nuestro pasar sin él.

Jamás, hasta que sucede.

Allí es cuando, al dejarnos desamparados, al ver que desde el más abrigado camperón hasta el más minúsculo palillo dental, todo, todo, ha desaparecido en el tiempo, en el aire, en algún puerto, en las manos de quién sabe quién… nos vemos en la necesidad de empezar de cero. Manos a la obra y a arreglarnos como podamos.

Hemos elegido todas y cada una de las prendas con las que saldríamos retratados en las fotos. Hemos ideado todo a la perfección para que nada nos falte, diversidad de colores, texturas, formas y abrigos. Y así, sin saber cómo ni por qué, nos hemos quedado con lo puesto.

Vivimos diciendo que lo material no nos importa, y es cierto. Pero en el momento que nos falta nos damos la cabeza contra la pared y no sabemos cómo resolver. Pero aún así, resolvemos. Porque como seres humanos que somos, tenemos la capacidad de resolver cuando la necesidad nos oprime.

¿Adónde están nuestras cosas? Por ahora no lo sabemos. Tampoco sabemos si volveremos a juntarnos con ellas. Pero nosotros seguimos en pìe. Fuimos quienes construimos todo aquello, y de esa manera sabemos que podremos volver a empezar, con o sin nuestro equipaje.

domingo, 26 de octubre de 2014

¿Te conozco?

Hay algo en el universo que nos hace volver a encontrarnos, una y otra vez, en un espacio y un tiempo nuevos. Esta es una premisa que escribí algún tiempo atrás, y que se hace presente cada vez con mayor asiduidad en los tiempos que corren. Mucho se la ha relacionado con la reencarnación de las almas, con la creencia de que ya hemos transitado otras vidas y que otras más nos esperan por vivir.

Nada de esto puede comprobarse científicamente. Lo cierto es que cada vez son más los casos en que las personas comienzan a vincularse por mera casualidad, por ser invitados a un mismo lugar, por tener un amigo en común o simplemente por cruzarse sin querer en sus quehaceres cotidianos. En estos episodios de choque que pueden durar breves segundos, creemos reconocer esa mirada, esa sensación de que ya vivimos aquello con anterioridad. Por supuesto trataremos de justificar lo injustificable, aquel acto irreprimible de contacto visual y verbal con un otro que desconocemos, pero que así y todo creemos conocer. Inventaremos historias, intercambiaremos fechas y sitios en los que posiblemente podríamos habernos visto en el pasado. De todas maneras, nada de esto nos conducirá a la verdad.

Lo más cercano a lo que puede estar ocurriendo aquí, es que de alguna manera, en algún otro tiempo y espacio, en otra vida si se quiere, estas dos personas ya compartieron sus realidades. Y este encuentro azaroso que han tenido, este cruce de miradas que los desconcierta, no es más que una jugada del destino para que vuelvan a unir sus mundos, en esta oportunidad, en una nueva forma de vida terrenal. ¿Para qué? Lo descubrirán más adelante si se prestan al juego. Aunque de no hacerlo, tendrán altas probabilidades de seguir reencontrándose, otra y otra vez.

sábado, 25 de octubre de 2014

Ascensor

Timbre. Algo llega para mí. Tras diez minutos y algunos infructuosos llamados que se escuchan desde las alturas, llega al piso catorce el nunca bien ponderado ascensor. Completo -dice una voz no muy amable que viene del interior-. Cierro la puerta y entiendo que debo esperar el arribo de otro ejemplar.

Cuando al fin esto ocurre y logro abrir ambas puertas, otra voz, no mucho más simpática que la anterior, me pregunta: ¿Baja? Y por gentileza respondo que sí, aunque todos sabemos en este edificio que mi piso es el último. El obsoleto calabozo comienza a descender a paso lento. Para en el diez. Nadie abre. Pero justo cuando está por arrancar, cruje la puerta de madera cual si fuera arrancada de su emplazamiento y un niño se ocupa de abrir la segunda puerta plegadiza. Se oye un carrito que viene rodando por el pasillo del diez y llega. Efectivamente, madre e hijos, de los cuales uno en carro, se suman a los pasajeros de este viaje. Por cierto, el humor de la madre no es por demás armonioso.

Para en el ocho. Un pelado, con su perro a cuestas que no deja de moverse, ingresa al descenso, sabiendo que han superado el límite de capacidad, pero que, claro… “somos todos flacos”.

Piso quinto y primero, sí, leyeron bien, ¡Primero! En ambos casos se detiene el ascensor y hay que informar que va, por demás, completo.

Planta Baja. Se abren las puertas y una manada de gente, cual paparazzis, intenta subir a esa cosa antes de dejarnos salir. Hasta que por fin logramos ganar la batalla y estamos de una vez en tierra firme, el animal, su dueño calvo, el carrito bebé incluido, su alegre madre, su hermano, la vecina que me preguntó si bajaba y, finalmente, yo.

Yo, que sólo bajaba a recibir un pedido y ya tengo que emprender la subida en menos de un minuto. Mientras espero que el próximo vehículo me venga a buscar, por supuesto se va llenando la sala de espera. Y, para cuando logramos entrar los cuatro pasajeros permitidos, he quedado al fondo del asunto para emprender el ascenso.

Piso primero, sí, primero. Baja uno. Piso seis… baja otro. Y ahora, somos sólo una señora y yo. Piso nueve. Se detiene. Abre puerta plegadiza. Abre puerta de madera. Sale señora. Cierra puerta de madera. Pausa. Relean. ¿Están viendo lo mismo que yo? ¿No dan las cuentas? Recalculemos. Abre puerta uno. Abre puerta dos. Sale señora y cierra puerta ¡dos! Creo que no hay mucho que explicar. La señora viviría en carpa o supondría que el último pasajero debería ser el portero de cada persona que abandona el transporte.

Me dispongo a cerrar puerta uno y terminar de una vez por todas mi recorrido. Entro a mi departamento y a las claras, sin lugar a dudas… ¡Timbre!

martes, 21 de octubre de 2014

¿Dónde están todos?

Es una pregunta que me hago cada vez que piso una plaza o cualquier espacio verde en horas de la mañana de un día cualquiera. Son esos espacios que quedan vacíos durante la mayor parte de los días y que desbordan de multitudes los fines de semana. Tanto estamos acostumbrados a que la mecánica así funcione, que ni siquiera contemplamos la posibilidad de romper con ella. Tanto estamos hechos de rutina que no podemos dar lugar a caminos aleatorios que nos conduzcan y nos posicionen en sitios diferentes. Es cierto que hacerlo supondría cortar con muchos lazos que en un principio los consideramos como nuestro sostén económico, lo cual nos permite vivir con determinado estado o nivel social. Pero no deberíamos enviciarnos con ellos. No subordinarnos a un mandato, a una estricta costumbre cultural de que esto es y debe seguir siendo de esa manera inamovible. Somos nosotros los que sostenemos ese sistema que nos alimenta, no el sistema que nos sostiene a nosotros. Por lo tanto, deberíamos ser fuertes y en cualquier momento exigirle al sistema que nos obedezca como tantas veces le obedecemos a él. Somos nosotros “el jefe” de nuestros jefes, y no al revés. Porque sin nosotros nada de ello existiría. Grandes empresas insertas en imponentes edificios no son más que una máscara virtual de la mano de obra de quien hace las tareas día tras día, es decir, el empleado, lo que es lo mismo que decir que nosotros mismos. De manera tal que si nos seguimos sometiendo a una órden de arriba nunca vamos a poder destrabar esta paradójica situación del mandamás. ¿Son ellos quienes nos pagan un sueldo? ¿O somos nosotros que dejamos nuestro cuerpo y alma y que además les entregamos todo lo que producimos a cambio de una mínima parte de las ganancias que ello genera? La decisión es nuestra. ¿Comodidad y dejar que esto continúe a perpetuidad? ¿O damos vuelta la página y vemos de qué otra forma se puede contar esta historia? Para pensar.

viernes, 17 de octubre de 2014

Todo bien

Dos palabras se han puesto de moda en los últimos años. Sin saber muy bien por qué, hacemos uso de ellas muy a menudo cuando, por ejemplo, nos encontramos con alguien, lo saludamos, o inmediatamente luego del saludo, y más también durante la conversación, una y otra vez, como queriendo confirmar y ratificar concienzudamente que, de hecho, está todo bien.

Ahora bien, ¿cuál es la cuestión? Se nos olvida por un momento que de niños, cuando nos costaba mucho dar una respuesta larga a una pregunta, nos lo hacían todo muy fácil, de manera que contestemos sí o no. Incluso nos ayudaban a veces a dilucidar cuál las dos opciones nos convenía. Lo mismo hacemos hoy con nuestros chicos, cuando no saben qué responder le damos casi la respuesta en el enunciado. Y, sin ir más lejos, nos estamos acercando a pasos agigantados al tan trillado “todo bien”.

¿Buscamos el indefectible “Sí”? ¿Acaso no preferimos escuchar que sea el otro quien nos comente de verdad cómo se siente en ese momento, y siendo así entonces le proporcionamos en nuestra nimia pregunta la respuesta más acorde posible para nosotros? ¿Nos importa acaso la respuesta? ¿O sólo queremos ser cordiales y atentos cumpliendo con la mera obligación de haberle preguntado si efectivamente iba todo bien? ¿O será acaso que no nos animamos a una negativa, porque ello supondría quedarse horas hablando del asunto? Y, por supuesto, no tenemos esas horas…

No conformes con la respuesta de que “Sí, está todo bien…”, dejamos pasar unas cortas palabras, con suerte, y lo preguntaremos de nuevo con alguna creativa variante, que fluctúa entre: ¿tus cosas bien?, ¿laburo bien?, ¿la facu bien?, para volver cuando menos lo esperamos a “¿y vos todo bien?”

Se dice que como forma de romper el hielo y generar diálogo funciona a la perfección. Yo no estaría tan seguro. Un diálogo basado en que todo anda de maravillas no es muy profundo que digamos, solamente supone un falso ponerse al día con el compañero que tenemos en frente.

Sugeriría entonces, como alternativa, un mirarse a los ojos, analizar en un momento más la mirada del otro y tratar de ver: ¿De que va ese cruce que el destino nos hizo tener? ¿Qué podemos sacar en limpio de esa persona y de la situación real por la que esté pasando? ¿Qué nos podemos llevar y qué le podemos dejar para reconfortar su día?

Entiendo, con la mayor honestidad del caso, que las cosas así, funcionarían.

jueves, 9 de octubre de 2014

Nombres de perros

Domingo por la mañana, vamos a la plaza de nuestro barrio y nos disponemos a escuchar el silencio reinante característico de los días no laborables. Avanza lentamente el día y acompañado de un creciente repiquetear de uñas comienzan a aparecer repetidamente a nuestros oídos: ¡Nina! ¡Felipe! ¡Pancho! ¡Rulo!… Ahí están ellos, los dueños, en un incesante grito de llamado a sus mascotas que nunca vendrán, que nunca les harán caso, que insisten en gozar de un preciado momento de libertad, corriendo y revolcándose en el pasto fresco y mojado por el rocío.

Y así llega otro vecino, y otro y otro más, quienes se sumarán al colectivo llamado de restricción, de prohibición, de recato, de quietud, de represión, de deber, de intolerancia… Pero ¿a quién llaman en verdad? ¿No será tal vez una re-presentación de aquel grito que sienten retumbar en sus propios oídos día a día en sus trabajos, en sus viajes, en sus obligaciones, en las disposiciones que les genera la gran ciudad? ¿Será la fiel reconstrucción de esa orden, de ese mandato, de esa línea vertical que los atraviesa en cada despertar y hasta que sus ojos se cierran en la noche, y de la cual se sienten tan parte que ni osan escapar?

El collar está colocado, justo allí en donde una simpática cadena espera ser puesta para retener de un momento a otro a ese tosco animal, a ese ser a quien hasta ahora no deja de declamar su nombre aquel hombre o mujer que lo llevara, casi por inercia también como a sí mismo, a respirar un poco de sol.

La cuestión del primero

¿Cuántas veces nos hemos preguntado por qué tal o cual situación que repetimos a diario nunca vuelve a ser como la primera vez? ¿Qué sucede con esas emociones, ese deslumbramiento de ver nuestro proyecto recién iniciado, la primera página de nuestro libro, o la primera cena con quien sería más adelante nuestra alma gemela?

Todo lleva a pensar que esas virtudes que tiñen de perfección aquella imagen primera difícilmente puedan ser igualadas en las sucesivas. Y es así que pretender alcanzar una segunda primera vez en cualquier aspecto de nuestro camino, resulta utópico.

Siendo tal la cuestión de este artículo, quiero compartir con ustedes que, habiendo determinado el eje alrededor del cual iba a girar este blog, me dispuse a escribir una primera entrada. Y poniendo punto a final a la misma, una mala jugada de la corriente eléctrica hizo que mi pantalla se apagara y que no exista forma alguna de recuperar el texto original, que vale aclarar, fue escrito en una plataforma sin sistema de guardado automático. Pasado el mal trago, fue necesario reconstruirlo de cero recurriendo a la memoria.

Podría decirse entonces que, no por nada, este blog no posee un primer escrito. O en tal caso, que el artículo inicial no conserva las propiedades, la autenticidad y el encanto de aquel primogénito, que de tan ideal el mismo se perdió en el tiempo y hoy no es más que un lejano recuerdo.

Esto me da pie, incluyendo este artículo, a abrir otro interesante capítulo: el Ideal.

Todo fue y será presente

¿Qué escribir? o ¿qué contar? sería la pregunta inicial antes de encarar mi blog. No quisiera caer en la estructura común de clasificación en grandes grupos y ceñirme en una categoría de arte, social o política. Más bien quisiera hablar de algo más profundo y contundente que nos atañe a todos como seres humanos que somos.

Todo fue y será presente. Ese es un buen punto de ataque, dado que hablar de “tiempo” supone para nosotros una gran problemática que da lugar a muchísimas discusiones.

En este caso quiero hacer referencia a la necesidad del humano de inscribir todo su accionar en una línea de tiempo. Toda persona nace un determinado día, y pasado el ciclo en que la tierra gira alrededor del sol y llega nuevamente el mismo día calendario, cumplirá un año de vida. A su vez, dividirá a ese año en meses, y a estos en semanas y días, que se fragmentarán en horas, minutos y segundos.

De esta manera, todo su pasar estará sujeto a un momento determinado en el que, se cree, las cosas transcurrieron y ocurrirán, lo que llamamos “pasado” y “futuro” respectivamente.

A diferencia del espacio, el tiempo es tiempo desde que el hombre habla de él, lo que lo convierte en una invención suya y no en un descubrimiento. Decir que el tiempo existe desde un instante, supone por añadidura un momento anterior, y ya quedaría entonces anulado el concepto de inicio. Del mismo modo, pensar que todo terminará algún día, hace pensar en qué habrá “después”, lo cual destruye esos propios límites. El tiempo no puede autodefinirse.

A través de esta paradoja es que muchas veces pretendemos fragmentar y establecer tiempos para aferrarnos a la idea de que estamos delante de cosas que pasaron, y frente a lo que vendrá. Pero es justamente en ese lugar en el que estamos parados, en ese pequeño pasaje o lugar de tránsito entre lo que viene y lo que fue. A este lugar, que tantas veces se nos escapa de las manos, lo denominamos “presente”.

Y es aquí donde muchas veces nos angustiamos por cosas que ya han sucedido, o porque han sido de tal o cual forma; o porque queremos que otras situaciones ocurran de determinada manera. A través del tiempo es que tenemos la posibilidad de llegar tarde o temprano, o nunca; de dejar algo para mañana, saber que nos falta tiempo o que nos sobra.

Pero debemos comprender que todo aquello que hicimos en el pasado, ayer fue “hoy”. Y todo lo que hagamos en el futuro será “hoy” mañana. De manera que aquel “fue” y “será” son dos caras de una misma constante: el “hoy”.

Podríamos considerar nuestro pasar como una gran película en donde los fotogramas pasan de un carrete a otro, pero sólo uno es proyectado fugazmente en cada instante, y es aquel a quien vemos ante nuestros ojos, no al resto. En este sentido debo decir que lo veremos siempre y cuando prestemos atención, y no estemos considerando en totalidad lo que acabamos de ver o lo que está por venir.

Ese momento tan preciado, y a veces tan poco valorado es el presente mismo. Y entender que en ausencia del concepto de tiempo todo quedaría reducido a él, es entender que estamos y somos en un aquí y ahora constante, que todo fue y será presente.

lunes, 6 de octubre de 2014

No piensa quien no se detiene

No piensa quien no se detiene.
No mira, ve.
No escucha, oye.
No está, pasa.
No siente.

sábado, 30 de agosto de 2014

La verdad

La verdad es como una lanza de doble cara. Primero puede abrir una herida pero al hacerlo, como sucede con toda herida, comienza su sanación. La mentira, en cambio, no hiere de momento, ya que supone una entereza inconsistente, por lo que su daño se produce al ser develada.

viernes, 29 de agosto de 2014

El alma

Se dice de algo que no tiene principio ni fin. Aquello es, únicamente, el alma.

jueves, 28 de agosto de 2014

Nuevamente Agosto

Ocho años han dado y muchos trenes pasaron.
Un mismo vagón me lleva por esta vía.
Pensamientos que vienen a mi mente...
Las nubes están bajas, el viento ha vuelto.
Nuevamente Agosto.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Jauja, la Patagonia en Buenos Aires

Después de mucho andar, vuelvo a este conocido café de la calle Cerviño, en el barrio de Palermo, donde también sirven chocolate caliente y helados. Una tarde de otoño, ya pasadas las cinco. Me siento a escribir y leer historias, que serán en algún futuro leídas por otros, o por nosotros mismos. En un continuo devenir del tiempo, aquí y allá, una vez más. A modo de consejo, opinión o sugerencia, me gustaría decirle al lector, que viva, respire, mueva su cuerpo y su mente, y encuentre un motivo para sonreír, todos los días de su vida. Dense los gustos, el minutero no para.

jueves, 2 de mayo de 2013

Goût, café del buen gusto

Entiendo que sobre el gusto no haya nada escrito, pero tampoco creo ser el primero. Sin ir más lejos, delante de mí, están graficadas las paredes de este bar con la definición de la palabra que da nombre al mismo: Goût: [gu] Gusto, sentido del paladar. Catar, probar. Apreciar, aprobar. Merienda. Gusto, placer, sabor, deseo. Elegancia, gracia. // Goût Café: Café del buen gusto.

En verdad le hacen honor a su nombre. El café aquí lo sirven muy bien, con buen gusto, bien presentado y acompañado de panificados de primera calidad.

Temprano no había nadie, estaba solo. Después se fue llenando el lugar y ahora está completa la fila de sillones de la entrada. La gente ya está almorzando. Otros todavía toman café. Y de pronto pasa un licuado color verde, o tal vez sea un jugo, o un batido.

Llegué de casualidad, iba a otro lado, pero en lugar de tomar una línea de colectivos, tomé otra que me dejó justo en esta esquina de Juncal y Uriburu, y acá estoy, donde el destino me trajo.

Cumpliendo con esta misión de una vez por semana, al menos, salir con la oficina móvil a la calle. Realmente hace bien el cambio de espacio físico, y trabajar rodeado de gente, aunque sean desconocidos y no haya intercambio de palabra, siempre son un decorado vivo que da buena sensación. Otras veces en cambio, se prefiere el silencio y la quietud.

domingo, 28 de abril de 2013

Después de Morelia

Es de noche. Todos duermen. La casa está en silencio. Ha llovido todo el día después de mucho tiempo. En cualquier momento abriré el colchón que está en el suelo y descansaré hasta mañana. La última luz encendida se apagará también. Pronto será domingo, y el futuro una vez más será presente.

jueves, 25 de abril de 2013

Crónica de una tarde de café

Quisiera expresar algo que, por no contar con una imagen, debiera ser relatado -según dice el refrán-, con más de mil palabras para lograr un valor similar. No sé si será eso posible, ya que el tiempo fluirá a medida que escribo, y algunas cosas irán sufriendo modificaciones. Intentaré ser lo más fiel posible a cada realidad a la hora en que le llegue su turno.

Veo próximamente a mí, la pantalla de mi notebook y mis manos escribiendo un texto. Ya estoy acostumbrado, pero si entro en razón nunca dejo de ver el marco de mis anteojos, ya que sin ellos sería imposible ver. Treinta y cinco pesos, le dice una camarera a la señora que está sentada a mi derecha, al lado de la ventana. Ella está sola. Tomó un té con un tostado de jamón y queso. En un momento me habló y me dijo que ya volvía. Al volver me preguntó si no me cansaba (de fijar la vista, habrá querido decir). No respondí, ya que hablar me hubiera hecho desconcentrar.

Inmediatamente en la mesa de adelante a la señora, y también al lado de la ventana, está un hombre jóven, de unos 30 años, con un libro en la mesa, cerrado, un cuaderno, y un jarrito de café, ya vacío. Algo está leyendo, pero no se ve bien, está de espaladas. Viste una remera negra y jeans color gris. Antes estuvo sentado en una mesa del centro, pero luego se pasó aquí, quizás por gusto de estar sentado cerca de la ventana. Se lo ve compenetrado en su lectura.

A su izquierda, dos señoras hablan. Una habla más, la otra escucha, y lleva una cartera en su falda. En una silla dejaron otra mochila. En este momento se está yendo la señora de al lado, me saluda, me dice Adiós. Y a su mesa se traslada una pareja de abuelos que también prefiere estar cerca del vidrio seguramente. Es un lugar de muchos traslados pareciera, cosa que pensaba hacer en caso de no conseguir de entrada esta mesa que tiene cerca una conexión de 220. Los nuevos vecinos estan tomando café con leche con alfajor de chocolate.

A mi izquierda, una chica muy joven, de unos 25 años está leyendo, algo de estudio parece ser, porque tiene un resaltador color magenta en su mano derecha, y parte del texto ya está resaltado. Está en la mejor mesa del lugar, una ratona, con varios silloncitos. Pero la está ocupando ella sola desde hace horas, incluso antes de haber llegado a este bar. Ha tomado en su momento un café latte con algún muffin de chocolate, típico de estos tiempos.

Frente a ella hay dos mesas redondas chiquitas, ambas ocupadas por una mujer en cada una. La camarera está con una de ellas, explicándole algo de la carta. La otra, lee unas carpetas que trajo, y está cruzada de piernas. Por entre ambas se puede ver el fondo. Allí hay, en otra mesa individual, un señor joven, de unos 40, que ya hace tiempo ha terminado su pedido y está a punto de pedir la cuenta. Está buscando su billetera. Al lado, dos señoras charlan y se puede ver sobre la mesa una tetera. 

Pasando al sector del fondo del bar, y el que más me cuesta ver desde este punto de vista, hay un trío de mujeres en una mesita pegada a la pared, parecen estar hablando cosas de su vida. A la derecha, una mujer sola, de pelo corto, parece recién salida de la peluquería, está escribiendo algo en su celular. Más al fondo, una chica sola, de unos 30 años, con ropa de trabajo, escribe muy compenetrada en su notebook. El fondo es indivisible, veo que hay más gente, varios hombres de distintas edades en diferentes mesas, pero está muy lejos como para llegar a ver detalles. Esa pared es la última del bar, y está cubierta casi enteramente por un mural de varios dibujos.

Alguien llega, es un hombre que vino a hablar con la mujer sola que escribía en su celular. La otra mujer sola que hablaba con la camarera sobre algún producto de la carta se pasó a otra mesa más al fondo con otra mujer que llegó verla. Y otro chica acaba de entrar y se sentó con la mujer que estaba cruzada de piernas leyendo sus carpetas. Finalmente, la camarera va y viene con pedidos, bandejas de café. El cafetero se mueve detrás de la barra y así también lo hace el encargado del local, detrás del puesto de alfajores.

Me doy cuenta que estamos en constante cambio, difícilmente pueda seguir con este relato mucho más tiempo sin que nada se haya modificado. Y eso que hablamos de no más de veinte personas, pero todo es cambio, somos cambio. Por cierto, detrás de mis manos, estoy yo, Martín.

El diluvio

La puerta de calle estaba abierta y así, como si prontamente fueran a volver a verse, dijo que en breve hablarían, y se marchó caminando sobre sus botas negras. Al menos eso es lo que dio a entender, que se iba. Nadie sabe en verdad qué ha pasado en esos minutos en ese lugar del mundo. El camino a recorrer era corto, el barrio conocido. Imposible es que se hubiera perdido. Adentro, las cosas habían cambiado un poco su lugar habitual. Fotos que ya no estaban en su sitio. Cuadernos que se habían volteado hacia abajo. Persianas que ensombrecían el ambiente al que la luz del sol pretendía iluminar. De a poco todo fue volviendo a la normalidad. El agua cayó y cubrió envolvente aquel cuerpo, en cuya mente se tejían miles de preguntas. Una vez más, el diluvio había pasado.

martes, 31 de enero de 2012

Nubes

No ser lunas, ni ser soles...
Ser agua, y ser del cielo.
Tener vida efímera, disoluble,
que mientras vida sea,
su paso no será en vano,
y quedará impregnada su huella
por toda la eternidad.
Dibujo en lápiz realizado en taller "Dibujándonos"
El ejercicio consistió en crear un dibujo y un relato que lo identifique.
Autor: Martín Papi / Prof: Valeria Zabala

lunes, 28 de noviembre de 2011

Froilán aguarda

De manera imprevista, Froilán se recuesta en el amplio sillón de tres cuerpos a meditar. Siente que todo a su alrededor se sucede vertiginosamente, y esto lo perturba. Sus tiempos son de una mesurada rítmica y no logra congeniar con los otros para armonizar el paso del día. Tras preguntas que nunca oyen respuesta, se dispone a escribir un cuento. Un nuevo recorte de su vida será codificado al lenguaje escrito de los seres humanos, y viajará pronto a millones de posibles lectores. Un vaso de agua lo espera, un sol que aparece sin querer detrás de algunas nubes, y una lluvia que no promete retirarse al menos por hoy. Froilán aguarda, espera el momento de tomar el próximo tren.

martes, 23 de febrero de 2010

¿Hasta qué hora pasa el tren?

La pregunta que se hace el humano cuando escucha que se detiene en la estación más cercana y parte de nuevo hacia su destino. Es probable que sea el último por hoy, que no queden chances de viajar ahora. Mañana, en cambio, cuando despierte por el sonido de otro tren, se preguntará desde cuándo estará pasando. Y tanto aquel último como este primero son la vaga suposición de aquel ser durmiente. El tren no ha dejado de pasar, pero no ha tenido quien lo escuche.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Los Frutos

Sembraste una semilla y ha brotado una planta.
La regaste, y la planta ha crecido.
La protegiste de todos los males, y el tiempo ha dado paso a un pequeño árbol.
El árbol creció, creció y siguió creciendo. Echó raíces, frondosas hojas, y esperaste ansioso los frutos que tanto soñaste.
Los años pasaron, y al ver que tu árbol no daba frutos, le preguntaste intrigado: "¿por qué?"
Y el árbol dijo:
"Me has dado la vida, me has protegido y has visto mi crecimiento.
Si te diera frutos, apuesto a que no estarías del todo conforme con su sabor,
los preferías más dulces, o más jugosos, o más consistentes o en más cantidad.
Por lo tanto, si quieres frutos de tal o cual forma, planta otro árbol y aguarda su decisión. O mejor aún, goza de la frescura de tus propios frutos".

martes, 6 de octubre de 2009

Escape

Algo lo hizo cambiar de parecer. Cuando la bata envolvía su cuerpo mojado tendido en el sofá, y un puf sostenía sus cansados pies, Froilán decidió levantarse. Sin pensarlo más se vistió con lo primero que encontró a su alcance, un pantalón negro y una remera a rayas, se echó perfume y salió. Desde ese instante hasta que regresó dos horas más tarde, la casa padeció el más angustioso aburrimiento. Reiteradas veces sonó el teléfono sin que nadie lo atienda, las ventanas temblaron contra los marcos a causa del viento nocturno, y hasta el ventilador de algún artefacto eléctrico gastaba sus energías intentando reducir el calor agobiante. Eso sí, no volaba ni una mosca.
Llegado el momento, la puerta se abrió. Froilán había vuelto.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Sábado

Un día distinto a los otros seis, en los que al madrugar, los ojos desperezan a la claridad de la mañana. Hoy sábado, comienza un día más, distinto en el supuesto de la humanidad. Pero así y todo, un sábado en el que la locura se asoma como el sol detrás de las montañas, se hace oír como el agua que brota de las fuentes, como la copa que estalla en pedazos al dejarse caer sobre el cristal. Y todos, sol, agua y cristal, sometiéndose a la reflexión intentarán descifrar el por qué de su salida, de su brote y de su estallido. Algo los condujo a su acción, y ese algo ha ocurrido hoy, sábado.

lunes, 10 de agosto de 2009

Otro café...

Froilán se ha puesto a preparar otro café. Ha calculado el agua, ha puesto la medida justa de granos en el receptáculo de su cafetera. Con disimulado esfuerzo ha encendido el fuego, y ha colocado el metal sobre él. Con el correr del tiempo las burbujas del agua sugieren un inminente hervor. Por lo que Froilán debió retirarla y comenzar de nuevo el procedimiento.

Una segunda vez, Froilán supera el incidente primitivo. Logra un producido en su punto exacto. Coloca entonces un pocillo con forma de jarrito sobre un plato, y sirve allí café. Busca azúcar, y al no encontrar resuelve terminar amargo su café. Lo lleva a la mesa. Se sienta para disfrutar la humeante y deliciosa infusión pero algo se le ha olvidado. Recuerda que tiene un especiero con canela en su alacena, entonces va por él. Revuelve frasco por frasco sin poder hallarlo. Abre uno por uno, hasta que en uno de ellos encuentra azúcar, pero ya no la quiere, desea encontrar canela. Continua buscando hasta que por fin la encuentra.

Vuelve a la mesa, espolvorea un poco de canela sobre el café y bebe el primer sorbo. Su café está frío. Siente que podría estar mucho mejor si lo calienta nuevamente. Entonces lleva el café a la cocina y lo coloca en un calentador a microondas. Cuando lo retira, toma la taza y siente que está demasiado caliente como para llevarla con las manos. Entonces lo deja reposar unos minutos, mientras se prepara unas tostadas sobre el fuego.

Toma ahora sí el café y lo lleva a la mesa, pero cuando está por dar el primer sorbo siente un creciente aroma a pan quemado y recuerda que ha olvidado las tostadas sobre el fuego. Entonces va rápidamente a la cocina y efectivamente descubre que el pan está carbonizado. Intenta rescatar algo, pero es en vano. Tira el pan al cesto de basura y vuelve a su silla. Cansado y malhumorado por tantos contratiempos tropieza con la mesa al sentarse, provocando que parte del café se derrame sobre el plato.

Va entonces a buscar un paño para limpiar. Al regresar, y tomar la taza con las manos húmedas, se le resbala de las mismas cayendo en seco sobre el suelo y partiéndose en mil pedazos.

Froilán queda mirando al vacío, mientras el café se esparce como un manto negro sobre la alfombra.

jueves, 9 de abril de 2009

Aquí y ahora

Ha caído la noche, ha pasado la tarde y la mañana. Detrás del vidrio no dejan de pasar los seres que han visitado este lugar, aunque aquí dentro todo está más calmo que afuera. Me imagino que habrá refrescado. Acá sólo suena un tango de fondo y se oyen ruidos típicos del lugar, una licuadora y voces de los pocos comensales que hay en el salón. Un televisor de plasma pide a gritos que alguien lo mire. Las luces bajas envuelven el sitio en un cálido pasar del tiempo. Se acerca la hora de la cena. Pero aquí sólo hay un curioso jarro de café, vacío ya desde hace algunas horas sobre esta mesa espejada. En unos instantes, esto que ahora es, será lo que ha sido.

martes, 10 de febrero de 2009

Dos pasos del destino

Después de dos días transcurridos, todo parece revertirse. Aquí me encuentro escribiendo un nuevo capítulo de esta crónica. El carnaval ha dejado de sonar, la radio de escucharse. El calor ha cesado y una calma noche ha llegado luego de la copiosa lluvia que protagonizó esta tarde en la ciudad. Silencio, necesario y justo. Sólo se oye el fuego encendido. Un teléfono que suena, ¿quién será? No atiendo. Quiero terminar mi texto. Y en eso estoy. El destino ha dado dos pasos hacia adelante y la marea ha bajado una vez más. Ahora el mar está exento de peligro.

domingo, 8 de febrero de 2009

Sinsentido

Hoy es Domingo... a mi izquierda una ventana por la que se oyen los ruidos de ese maldito carnaval que no me deja dormir. Por la misma ventana. la única estrella que destaca en el cielo, que va desde un azul violáceo hasta el naranja tenue, agrisado por el humo propio de la gran ciudad. El viento hace mover las cortinas que hasta hace un momento cubrían el fuerte sol de media tarde. El verano está atravesando el país y la noche viene a a apagar el incendio. A mi derecha, una botella de agua mitad llena, mitad vacía... y una foto que se cae, también por el viento que movía las cortinas. De fondo, la radio en el living, que no sé ni lo que dice. Un teléfono que suena y dice "privado". Un reloj que marca las 21:20. La tv apagada. Unos almohadones color ladrillo, una computadora que recibe ordenes para procesar este texto, unas manos sobre el teclado, que se mueven a la orden de quien escribe. Y yo, Martín.

viernes, 2 de enero de 2009

Un año más...

Un año más de vida y un millar de instantes transitados de diferentes maneras, cada uno con su experiencia, con su huella imborrable. Mirar hacia atrás y ver las huellas dejadas, mirar hacia adelante y ver un camino por seguir... las dos cosas que le dan sentido al espacio donde estoy parado. Saber que el mundo no se detiene, como no se detendrán los latidos, como no se caerán las hojas de aquel árbol, y como no se secarán los mares. Y seguirá lloviendo, y seguirán mojándose los desiertos sin que nadie lo vea. Seguirán cayendo las rocas sobre las montañas y provocando estruendosos sonidos sin que nadie los oiga. Continuarán emanando perfumes las flores del campo sin que nadie los huella, y seguirán sus frutos creando sabores que nadie ha probado jamás. Pero no estaremos ya tan lejos de que el cielo, sin querer, toque nuestras manos.

jueves, 30 de octubre de 2008

¿Será que se viene el segundo?

Cada día un nuevo amanecer
amanece y nace un nuevo ser,
y será que tal vez podrá ser
tan sólo lo que él quisiera ser...

viernes, 24 de octubre de 2008

IDEA (definición personal del concepto)

Estímulo mental que surge espontáneamente o por voluntad propia, y que se reduce a un primer esbozo de lo que podría llegar a ser en su desarrollo pleno o concreción. A simple vista y en sus orígenes puede resultar atractiva y de placentera realización (plano ideal), aunque en estadíos posteriores trae aparejadas diferentes realidades y sensaciones no programadas (plano real), que tendrán relación con la interacción de las diferentes partes que la componen, con cuestiones materiales, sentimentales, y con el mismísimo tiempo y su devenir.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Hoy les vamos a contar...

Un cuento que jamas olvidarán... así comienza el nuevo musical infantil basado en el cuento de Los tres chanchitos, creado y dirigido por Martín Papi, acompañado en la producción por Graciela De Luca. Estrenado por primera vez en el Teatro Taller del Ángel el 28 de Septiembre de 2008, cuenta con un elenco de actores cantantes, compuesto por Trinidad Giuntoli, en el personaje del chanchito que armará su casa de paja, Martina Zapico, que construirá su casa de madera, Facundo Ávila, quien con un gran esfuerzo logrará edificar con ladrillos, y Rodrigo García, el infaltable lobo feroz, que vendrá a intentar derribar los hogares de estos pequeños y traviesos chanchitos. Interpretando al padre en una melódica carta que les envía con unas monedas de obsequio, suena la voz de Ricardo Bangueses. El equipo también cuenta con la colaboración de Agostina Orlandoni y María Laura Curiali asistiendo a la dirección y producción de la obra. Con una delicada escenografía diseñada por Cecilia Fuente Buena y realizada por Osvaldo Papi, estos cuatro personajes transitan por un alegre bosque, en la búsqueda de materiales para luego levantar sus nuevas viviendas. Alegre hasta la llegada del terrible lobo que, creado con una elaborada caracterización de Gerard Rivero Pastrana, tropezará repetidas veces en su intento por devorar a los chanchitos. Ellos por su parte, entre risas, juegos, y divertidos bailes y coreografías ideadas por Natasha Cáceres, quien también diseñó y confeccionó el vestuario, se escaparán una y otra vez del malvado lobo, lo engañarán y burlarán, hasta que finalmente se rinda y nos sorprenda con un desconocido desenlace de este cuento.
Luego del gran estreno al que concurrieron más de 90 espectadores, el equipo se prepara para futuras funciones en las que espera llenar de alegría las tardes de cientos de niños. Así llega a su fin esta historia, amigos los cuatro, reconociendo que, como bien dice el título, lo lindo de la vida es compartir.

lunes, 15 de septiembre de 2008

El vuelo

"...Si nosotros los hombres, nos acompañáramos y nos mantuviéramos unos al lado del otro, si hiciéramos en realidad el espíritu de equipo, y si pese a las diferencias de entendimientos pudiéramos conformar un grupo humano, un gran cuerpo, para afrontar todo tipo de situaciones y adversidades; si entendiéramos el valor de la amistad y tuviésemos la conciencia del otro, del compartir, la vida sería más simple y el vuelo del destino más placentero."

Texto completo en http://www.lagranepoca.com/articles/2007/02/25/129.html

sábado, 13 de septiembre de 2008

Todos por la Plaza Boedo

En el día de hoy se abrieron las puertas a este predio ubicado en la esquina de Carlos Calvo y Sánchez de Loria, donde concurrieron cantidad de vecinos del barrio, en su incesante lucha por la construcción de un nuevo espacio verde. Se realizó el corte de cinta simbolizando la posesión del terreno por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y luego se plantó un árbol, el primer árbol de la plaza, haciendo referencia a la esperanza del pueblo de conseguir esta plaza por la que viene peleando hace tiempo. Entre otras actividades, estuvo presente la Radio Abierta de Boedo, hubo puestos de libros y revistas barriales, y los tan conocidos choripanes para las horas del mediodía. Pero esto no es todo, también se realizaron bailes nativos y la presentación de un fragmento de la obra de teatro "Oíd el grito", interpretada por el grupo Boedo Antiguo, que toca fuertes aspectos sociales de la historia argentina. Los fondos recaudados serán destinados al trabajo que viene llevando a cabo la comisión "Todos por la plaza" (comisionplaza@yahoo.com.ar).


Plantemos un árbol, oigamos el grito del pueblo argentino y unámonos en este democrático pedido para decir una vez más "Todos por la Plaza Boedo".

sábado, 22 de diciembre de 2007

Por ser nosotros, nosotros mismos

Con esta frase comienza este humilde regalo que nos hice para terminar esta gran etapa en la vida de cada uno que fue haber pasado por Protagonistas. "Por ser nosotros, nosotros mismos" sintetiza lo que siento al salir por las puertas del Camarín, por las mismas que tres años atrás entré tambaleante a un mundo desconocido. Y lo que siento es justamente eso, que aprendí no sólo a vestirme de un personaje, sino a vestirme de mí. No sólo a construir ficción, sino realidad. Y que sin necesidad de estar en la sala de espejos podía verme reflejado con cada palabra de mis profesores y compañeros. Una actividad que me ayudó a acercarme y descubrir un género espectacular que combina muchas disciplinas, y también a llenar un espacio en mi vida que no se borrará jamás. Porque no casualmente la escuela fue transición de tantas cosas. Si miráramos una foto nuestra día a día, en cada una nos veríamos igual a la anteior; pero si observáramos aquella foto de hace tres años notaríamos que algo más que nuestra cara ha cambiado. Siento que entré a la escuela con las manos vacías de muchas cosas, y me voy con una bolsa de papá noel. Por casualidad o no tanto, ya que sería ciego si dijera que la escuela no tuvo nada que ver, tuve muchos logros en lo personal durante este trayecto, y eso se lo debo al aporte que han hecho en mí cada uno de ustedes. Como dije ayer, no sé qué camino seguiré ahora, pero será el camino del arte siemrpe.

Nosotros mismos, somos los Protagonistas de nuestras vidas!


domingo, 11 de noviembre de 2007

Un día domingo

Domingo, nublado pero con algún rayo de sol filtrando desde el paraíso. Lejano pero conocido paraíso, hacia donde todos miramos aunque la fuerza de la luz nos impida ver; hacia donde todos caminamos aunque la furia del viento trate de doblegar nuestro camino. Aunque no logremos ver hemos intentado mirar; aunque hoy no avancemos hemos andado un camino. Estamos más cerca que ayer. Estamos más lejos que mañana. Por un paso más. Por un nuevo rayo de sol filtrando desde el paraíso. Domingo, nublado.

domingo, 4 de noviembre de 2007

De qué se trata vivir

Tengo la idea de que la vida está hecha de momentos, buenos, malos, recordables o no tanto. Así que soy de los que piensan que cada momento hay que vivirlo al máximo para que la vida sea realmente más grande y más valiosa. Aquel que no logre este objetivo, comenzará a mirar la vida de los otros, a cuestionarla, a juzgarla, a criticarla, y seguramente a querer ser "un poco" eso que el otro logró. Vivamos nuestra vida, y hagámoslo a pleno, y en serio, rodeados de la gente que queremos, de quienes nos quieren, de quienes siempre están presentes sin necesitar nada a cambio. Para mí que de eso se trata vivir.

domingo, 28 de octubre de 2007

Mejor cortometraje argentino

Finalmente, ayer sábado 27 de octubre, se realizó el evento de cierre del Festival Diversa 2007, en el que se hizo mención a "Año nuevo para Laura" como mejor cortometraje argentino, por mayoría de votos del público. El festejo se llevó a cabo en Bulnes Class a las 21.30 hs. y contó con la presencia del periodista Osvaldo Bazán. Los organizadores del Festival viajarán hacia el interior del país para realizar funciones de los films seleccionados. Comenzarán por distintos pueblos de Santa Cruz y darán entrada libre a los espectadores.
Felicitaciones a todos los que participaron delante y detrás de cámara e hicieron posible este proyecto. Un saludo muy especial a Cecilia Colombo, única actriz y protagonista del cortometraje, que colaboró con su excelente interpretación del personaje guionado.

martes, 23 de octubre de 2007

Atlántida, mito o realidad...

Infinitas teorías se han elaborado a partir de numerosos indicios. ¿Dónde se encuentra verdaderamente? Tal vez en cada uno de nosotros, en lo más profundo de nuestro ser. Y para hallarla deberemos emprender un largo camino hacia nuestro mundo interior, sumergirnos en nuestras profundidades hasta divisar el tan preciado y enigmático territorio. Sólo así develaremos el misterio y daremos con la mayor verdad.

El alma libre

Hace un tiempo todo me parecía raro. Las nubes cruzaban por los altos cielos y mi mirada aún no se conmovía con el horizonte estrellado. Hoy todo cambió. Las luces adquirieron un nuevo fulgor incandescente y puro. Las olas rompen contra los muros sin desdén. Las gaviotas cruzan el mundo con un nuevo sentido. Buscan un sol que antes no habían siquiera soñado, siquiera deseado. ¿Comentarán cuan grande es ese universo? Me lo pregunto y sé la respuesta. La inquietud es compartida. ¿Será aún más grande la inquietud que la cobardía a saciar la duda? He soñado mil sueños, pero ninguno de ellos es tan fiel como la realidad a la que he despertado. Es más pura el agua de los ríos que la blancura del tiempo. El tiempo vive, recorre insondables senderos, descuartiza momentos irrecuperables. Las horas ya no pasan. Los fantasmas se dejan pisotear por una suerte de demonios parlantes llamados seres. Infinitas normas danzan al compás de una vida llena de sacrificios. Lazos atados por extrañas criaturas que han sido atadas con anterioridad diseñan el complejo esquema de nuestro universo, esa especie de embrollo espacial por el que pelotas inmensas avanzan con paso monocorde sin poder tocarse, asqueadas quizás de la belleza o la fealdad de sus semejantes, y por qué no de las propias. Los lagos se estremecen, quizás de la vergüenza de su desnudez, quizás del despropósito ajeno. Las luciérnagas dibujan un claro amanecer en las noches, intenso, y tal vez insignificante. La muerte asusta con sus mantos lúgubres a las endebles libélulas que por un momento quieren desafiar a Dios, y vienen avasallantes a jurar superioridad y a deslumbrar a los humildes. Pero la alegría no asombra, sino que mortifica a los tristes energúmenos indignados por una mala jugada del destino. Las ideas son vanas. Los sentimientos son el valor del mundo. Pero ¿quién soy yo para decirlo?

domingo, 21 de octubre de 2007

Los cuatro elementos

El aire nos mantiene, el viento nos castiga
El fuego nos refugia, y luego nos devora
El agua calma nuestra sed, y nos ahoga.
La tierra nos sostiene... Y nos sepulta.

martes, 16 de octubre de 2007

Masas y Champagne

Seleccionado finalista del festival Diversa 2007, se exhibirá en el Cine Gaumont el día Viernes 19/10/07 a las 20 hs., y en los Cines Hoyts Abasto, el día Martes 23/10/07 a las 18.30 hs. Más información en www.diversa.com.ar/2007/edicion/catalogo.htm
La obra de diez minutos de duración, protagonizada por Ricardo Bangueses, Marcos Grosso, Natasha Cáceres y Viviana Mogni, fue presentada por su director en programas como "La Salud en Casa" emitido por Magazine, y "Cinefilia" emitido por Radio FM La Tribu 88.7(http://cinefiliafmlatribu.blogspot.com/)

SINOPSISDaniel organiza una cena en su departamento con su hija, Celeste, y con Fernando, su actual pareja, con quien convive desde poco tiempo atrás. Lo motiva y al mismo tiempo lo abruma la idea de confesarle a su hija los sentimientos que tiene hacia este hombre, que hasta el momento fue sólo un buen amigo de la familia. Inesperadamente, Celeste llega acompañada de su madre, que vendrá con intenciones de remontar aquella relación perdida con Daniel. Por su parte, Celeste no dejará de sorprender a su padre, haciendo que las cosas tomen definitivamente otro rumbo.




Año Nuevo para Laura

Con idea original de Graciela De Luca y guión de Martín Papi, "Año Nuevo para Laura" fue seleccionado para proyección en el festival Diversa 2007, categoría Cortos Argentinos. El cortometraje protagonizado por Cecilia Colombo, cuya duración se extiende a los 20 minutos se exhibirá en el Cine Gaumont el día Viernes 19/10/07 a las 20 hs., y en los Cines Hoyts Abasto, el día Martes 23/10/07 a las 18.30 hs.
SINOPSIS
En plena noche de año nuevo, Laura ha tomado la decisión de cerrar toda puerta al mundo exterior, excepto una que la comunica con un reciente y extraño amor que aún desconoce y que se encuentra tras la barrera informática del chat. Obsesionada con esta fantasía, hará lo posible por ir a su encuentro, aún cuando todo demuestre no ser lo que ella hubiera esperado.